Ser militar no es algo nuevo. Tal y como yo lo veo, es una evolución natural de la violencia humana grupal.
Esta frase no se puede tomar a la ligera. Me explico.
La violencia forma parte del mundo, digan lo que digan. Hay paz y hay guerra, incluso dentro de nosotros. Son ciclos.
Ahora bien, la violencia que TÚ ejerces puedes controlarla. Tú decides. La que ejercen otros, no.
Aquí está el punto clave para mí: la defensa y la prevención frente a la violencia que otros pueden ejercer contra nosotros. Es decir, frente a la agresión.
El ejército no es más que la organización y el conjunto de técnicas destinadas a prevenir y responder ante esa agresión. O, al menos, eso debería ser. Otra cosa es que se utilice para otros fines.
A todo esto se suman capas de cultura, tradiciones, adiestramientos propios de cada país y muchas otras particularidades. Además, existe una formalización legal y oficial que convierte al ejército en una institución, con sus pros y sus contras.
Teniendo esto claro, mis motivaciones para entrar en el ejército tuvieron diferentes caudales, unos egoístas y otros altruistas.
Ponerme a prueba. Ver hasta qué punto podía mejorar mi propia versión, actualizar mi hardware y mi software.
Aceptar la violencia como parte de nuestra realidad, comprender nuestra posición como depredadores y presas y comprobar qué tal se me daba desenvolverme en ese entorno.
También quería ayudar a la gente, servir al pueblo español en las situaciones en las que hiciera falta.
Me gusta España. No tengo ningún sentimiento especial de ser español: lo soy y punto. Y, por mucha mierda que algunos quieran hacernos tragar, creo que merece la pena defender nuestro territorio de quien pretenda darnos por el culo, venga de fuera o de dentro.
Ya solo por mis camaradas, mis amigos y mi familia, merece la pena.
Por eso sí daría la vida. No por ideales que un mafioso quiera venderme, sino por algo tangible, real, existente. No por quimeras.
Estos fueron mis motivos para entrar. Mis PORQUÉS.
¿Y TÚ?
Tú tienes que encontrar los tuyos, sean los que sean.
Prioriza la calidad. Prioriza la honestidad contigo mismo.
Olvídate de eslóganes políticos y comerciales. Que le den por culo a las etiquetas.
La gente te va a etiquetar igualmente, decidas lo que decidas en tu vida. A veces necesitamos clasificar la realidad para sentir que la comprendemos y que tenemos cierto control sobre ella. Cuando ese control desaparece, aparece la incertidumbre y, con ella, el miedo.
Que te llamen facha por ser militar.
Que te llamen rojo por pensar diferente.
NIMIEDADES.
Y este pequeño consejo ya no va de ser militar.
Memento mori, colega.
Habla contigo mismo.
¿QUÉ QUIERES TÚ? ¿POR QUÉ?
Te invito a reflexionar, a conocerte y a encontrar tu propio camino.
Qué es lo que quieres? Olvídate de lo que quiere el resto, TÚ QUÉ QUIERES?
Que quieres ser militar y lo tienes claro? aquí te dejo una puerta:
¿Quieres hacer otra cosa?
Dale caña. Vete con todo.
EJECUTA.
Sparrow Licenciado 🏴☠️